McKinsey publicó el mes pasado un informe sobre IA basado en una encuesta distribuida a escala global, y los resultados apuntan con mayor claridad a las grandes empresas. La encuesta aborda la adopción de IA, sus resultados y su impacto en el mercado laboral.
Uno de cada tres encuestados trabaja para una empresa con más de 1.000 millones de dólares en ingresos. En ese grupo, el 40% dijo que al menos un departamento estaba haciendo algo con IA en el periodo reciente, frente al 27% del año pasado.
Adopción en grandes empresas, no en el mercado en general
El artículo señala que el uso de IA parece estar creciendo más rápido en las grandes empresas, algo coherente con la composición de la muestra. Eso no vuelve irrelevantes las cifras, pero sí limita lo que pueden afirmar sobre la economía en general.
Entre los encuestados que ya estaban haciendo algo con IA, uno de cada tres dijo que al menos una vez decidió no comprar una aplicación concreta y, en su lugar, desarrollarla ellos mismos con IA. Eso es un cambio en las compras, no solo una estadística de despliegue.
Qué muestran las cifras de coste y EBIT
McKinsey dice que el 37% de las empresas informó de un EBIT más positivo gracias al uso de IA, prácticamente lo mismo que un año antes. Una de cada cinco empresas también afirmó que los costes de IA eran lo bastante altos como para ralentizar el ritmo o, en otras palabras, pisar el freno.
McKinsey introdujo el término AI High Performers para un grupo que utiliza la IA de una forma fundamentalmente distinta. El informe también prevé que desaparecerán menos puestos de trabajo porque más empresas dicen esperar ese resultado, mientras que solo el 14% de los participantes afirmó haber visto desaparecer empleos por culpa de la IA en el último año.
Lectura para compradores y proveedores de IA empresarial
La señal útil aquí es que las cifras más sólidas de la encuesta proceden de empresas más grandes, no de una sección transversal de todo el mercado. La cifra de costes y la respuesta de construir frente a comprar sugieren que el gasto en IA sigue chocando con la disciplina de compras incluso allí donde las empresas dicen que el EBIT ha mejorado.