SFR inició el miércoles 24 de junio las consultas sobre el impacto social de su adquisición, y los órganos de representación de los trabajadores de SFR y de las empresas compradoras —Orange, Free y Bouygues Telecom— serán los primeros en recibir información al respecto. SFR cuenta con unos 8.000 empleados, y las previsiones sobre la operación apuntan a que solo se mantendrán entre 2.500 y 3.500 puestos de trabajo.
Esto supondría que se mantendría menos de la mitad de la plantilla actual. La adquisición se cerró por un precio de 20 300 millones de euros por la filial de Altice.
El solapamiento en el sector minorista pone bajo presión a las tiendas de SFR
Se prevé que la red de puntos de venta de SFR se reduzca significativamente debido al solapamiento con las tiendas de Orange y Bouygues Telecom. Free solo asumiría un número mínimo de puestos de trabajo, con unas cincuenta plazas vinculadas a la adquisición de la marca de bajo coste RED.
Se prevé que la marca SFR desaparezca una vez que se haya completado la migración de abonados a los tres operadores.
XpFibre queda al margen del reparto principal
Se prevé que XpFibre, la red de fibra óptica de SFR, se venda por separado. Esto hace que la reestructuración de la plantilla no solo dependa de la presencia en los sectores de telefonía móvil y minorista, sino también del destino de un activo de red independiente.
Qué significa esto para los compradores del sector de las telecomunicaciones
Orange, Free y Bouygues Telecom ya se encuentran inmersas en el proceso de consulta, lo que les permite hacerse una idea preliminar de cómo se distribuirá el impacto social de la adquisición. La limitada absorción de puestos de trabajo de Free procedentes de la marca RED es la separación más clara que se ha revelado en los escenarios comunicados.